Un video publicado por el “youtuber” cubano “Frank el Makina” deja al descubierto una forma muy sutil que aun cuando el autor manifiesta no estar en contra de la “preferencia sexual” de nadie, resulta discriminatoria hacia la población LGBTIQ+ y desde cierto punto de vista, incita al odio.

El material publicado este 30 de septiembre se encargó de exponer en tono de burla a algunos “adolescentes travestis” y las expresiones utilizadas como argumento alarman a gran parte del ciberespacio por considerarse homofóbicas y/o transfóbicas.

“Estas personas son la vergüenza del país, es que ni la situación coyuntural. (…) Son una puta plaga que se han extendido por todo el país”.

“Cae un meteorito, pasa un huracán, no hay petróleo y los adolescentes son travestis. Ya este país lo tiene todo”

“Ya no podemos andar por la calle tranquilamente observando el panorama, (…), tienen que venir ellos a cagarla toda”

“Vamos a recordar que ellos son personas, un poco extrañas, pero personas”

Si te reíste con estas vulgaridades y no ves nada fuera de lo normal, ¡preocúpate!. Este solo constituye un nuevo formato para ridiculizar a las personas basándose en su orientación sexual e identidad de género. El discurso no varía, afirma no ser homofóbico pero exalta cualquier cosa que hacen estos jóvenes y que en personas heterosexuales son totalmente normales ante sus ojos.

A su vez los tilda de estúpidos, subnormales e incluso intenta imaginarse el «temor» que sienten los padres por tener “semejante cosa”.

El repudio de Frank hacia la comunidad LGBTI se evidencia en varios de sus videos; este que pongo de ejemplo fue publicado el 10 de enero y lo hizo enfocado en la prostitución y una posible relación a la trata de personas.

El título utilizado es “HOMBRES que PAGAN por SEXO con otros HOMBRES en CUBA” pero cuando evalúas el material solo encuentras críticas a 3 personas gais que dejaron comentarios en sitios sociales para buscar amigos o pareja y 2 extranjeros que estaban buscando sexo con mujeres habaneras a cambio de dinero. ¿Por qué referirse a hombres que pagan por sexo con otros hombres?, ¿Que un hombre gay busque pareja por las redes sociales significa que lo hace a cambio de dinero?

Evidentemente solo nos enfrentamos a prejuicios y una discriminación empapelada con aires de risa; manifestaciones que no puede hacer físicamente porque estaría violando el principio de igualdad que ha fijado nuestra constitución. ¿A caso no lo sigue violando desde las redes sociales?

Legalidad y redes sociales

El término “neutralidad en las redes” comenzó a escucharse años atrás en los gobiernos para representar el estado de impunidad que existía por la carencia de políticas que regularan el uso de las tecnologías. Desgraciadamente Cuba tardó más de lo esperado para legislar de forma cerrada y específica como aconteció meses atrás; sin embargo debemos tener en cuenta que la estructura de servicio de nuestro país ya sancionaba acciones como estas.

La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba es la encargada de proveer servicios de internet al país. A nivel estadístico tenemos conocimientos de que los clientes se conectan desde instituciones (cuyo uso debe estar respaldado por el objeto social de la entidad) o desde sitios públicos de ETECSA.

El contrato de servicios de las cuentas nauta establece que el usuario “No usará el servicio para realizar acciones que puedan considerarse por ETECSA o por las autoridades administrativas y judiciales competentes, como dañinas o perjudiciales para la seguridad pública, la integridad, la economía, la independencia y la soberanía nacional. Actuar con total respeto a las legislaciones vigentes.«

Tengamos presente que la legislación vigente, desde el punto de vista constitucional, establece que “Todas las personas son iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las autoridades y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de sexo, género, orientación sexual, identidad de género, edad, origen étnico, color de la piel, creencia religiosa, discapacidad, origen nacional o territorial, o cualquier otra condición o circunstancia personal que implique distinción lesiva a la dignidad  humana. (…) La violación del principio de igualdad está proscrita y es sancionada por la ley.

Y como se dice en buen cubano, para ponerle la tapa al pomo, la Gaceta Oficial publicó, el 4 de julio del 2019, el Decreto Ley 370/2018 “SOBRE LA INFORMATIZACIÓN DE LA SOCIEDAD EN CUBA” que tiene, entre sus principales objetivos, la función de promover y fortalecer el acceso y uso responsable de los ciudadanos a las TIC.

El artículo 68 del título VII-Capítulo 1, establece que se considera una contravención asociada a las TIC, siempre que no constituya delito, el difundir a través de las redes públicas de transmisión de datos, información contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas.

Claramente los contenidos publicados por este señor van en contra de la integridad de las personas y si tomamos en cuenta que el interés social de cubanos y cubanas también está expresado en la constitución aprobada por la mayoría, cabría interpretar que su violación constituye una laceración de este – el interés social -.

El Ministerio ha establecido en el artículo 70 del mismo decreto que “A la persona natural que contravenga lo dispuesto – en este inciso – se le impone una multa de tres mil pesos ($ 3 000 CUP) (…)”

¿Qué nos falta…?

La acción ciudadana de denunciar este tipo de comportamientos virtuales a las entidades competentes es la herramienta más viable para hacer cumplir lo legislado en el país.

Convendría acercarse a la dirección de atención ciudadana del MINCOM o de protección al consumidor de ETECSA a ver de qué forma, como órgano rector de las comunicaciones o desde el proveedor de servicios, se pueden desarrollar acciones para evitar que el comportamiento digital de cubanos y cubanas denigren el avance constitucional logrado.

Cuba se encuentra en las primeras etapas de la informatización y amén de que muchas personas consideran que esto solo concierne al gobierno y a informáticos (as) o desarrolladores (as), ignoran que lograr un uso responsable del servicio requiere de que todos los habitantes del ciberespacio cubano coincidan en rechazar este tipo de comportamientos.

No solo se avanza creando servicios; velando por su correcto uso y el cumplimiento de las normas pactadas también ayudas en este crecimiento. Velemos entonces porque el uso de la informática en Cuba no se acompañe de discriminación o incitaciones al odio.

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